«Una mujer quería comprar un hermoso pastel, así que fue a buscar a un pastelero que era famoso por los sorprendentes pasteles que hacía, pero cuyos precios obviamente también eran un poco elevados debido a la calidad de su trabajo. http://recetasparapostres.com/.
El pastelero le cotizó el pastel a la dama y a ésta le pareció extremadamente caro, así que el pastelero le preguntó cuánto le parecía que ella debería pagar por ese pastel, a lo que ella respondió «X» cantidad. «Verá usted», dijo la dama «el harina cuesta tanto, los huevos, tanto, el fondant, tanto, hasta el molde puede llegar a costar, tanto. Así que, creo que ese es el precio justo».
El pastelero aceptó el trato y le prometió su pastel para la fecha pactada. La dama se fue encantada a platicarle a sus amistades el fabuloso trato que había hecho y presumiendo lo inteligente que era.
Se llegó el día de la entrega del pastel, y la dama estaba ansiosa de recibirlo. Cuando tocaron a la puerta y ella vio al pastelero con la enorme caja, se apresuró a abrirla para ver el hermoso pastel, pero para su sorpresa, la caja sólo traía: harina, huevos, fondant, etc. y hasta un molde.
La mujer enfurecida reclamó al pastelero: «¡¿Cómo pudo haberme hecho esto a mí?, ¡se supone que yo pagué por un pastel!».
A lo que el pastelero respetuosamente respondió: «No señora, usted pagó por la materia prima, nunca pagó por mi tiempo y mi trabajo, así que si algo falta en esta caja, tiene que pagar por él. Con su permiso.»
Moraleja: Cuando compras un pastel, no estás pagando por los ingredientes únicamente. Estás comprando: el pastel, los conocimientos, el tiempo, el esfuerzo, la habilidad, la dedicación y el amor que van implícitos en el pastel»